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Observatorio Global sobre Convivencia

Políticas

Seguridad alimentaria

José Graziano da Silva. Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura-FAO.

El mundo enfrenta múltiples crisis, (económico-financiera, energético-climática…) que remontan a la década pasada cuando los precios de los alimentos empezaron a subir rápidamente. La crisis financiera que estalla en 2008 llega en un momento de gran debilidad para muchos países que ya habían enfrentado otras crisis. Algunos estados habían implementado políticas activas de protección social y fomento productivo con buenos resultados, pero dicha secuencia llevó a que muchos no pudieran recuperarse a tiempo, partiendo, cada vez, de condiciones más debilitadas.

Hoy, existe incertidumbre en los mercados financieros pero también en la economía productiva, con claras consecuencias para el tejido social. Año tras año vemos la repetición de emergencias alimentarias tras eventos climáticos extremos, en distintas partes del planeta. Hay alimentos pero hay un persistente crecimiento del número de hambrientos. Nuestro principal desafío sigue siendo garantizar la seguridad alimentaria.

Para contribuir a eso la FAO dispone de un plan de acción que integra respuestas de emergencia con programas de desarrollo, aumenta la escala de iniciativas que se sabe que dan buen resultado y trabaja de manera concertada con socios bajo el liderazgo de los gobiernos. Son cosas sencillas pero que pueden generar progreso. El foco inmediato se concentra en el Cuerno de África y en la región del Sahel.

Debemos instaurar patrones más sostenibles de producción y consumo. Hoy gastamos mucho para producir. Consumimos 1.500 litros de agua para producir un Kg. de cereales y 15.000 litros de agua para producir un Kg de carne. Manteniendo los actuales modelos deberíamos aumentar la producción de alimentos en más de un 60% hasta el año 2050 cuando habrá 9 000 millones de habitantes en la Tierra. Sin embargo, la presión de esa población y de ese consumo despilfarrador sobre el medio ambiente serían insostenibles.

Disponemos de tecnologías para hacer la producción más sustentable, como la siembra directa y el manejo integrado de plagas y enfermedades para reducir el uso de fertilizantes y pesticidas. La utilización de esas prácticas son muy importantes para los pequeños productores de los países en desarrollo. Debemos reducir los desperdicios. Cerca de 1.300 millones de Toneladas de alimentos, un tercio aproximadamente de todo lo que se produce, se pierde. Los consumidores de los países desarrollados tiran a la basura cerca de 222 millones de Toneladas de alimentos cada año, lo que equivale a la producción neta de todo el África subsahariana.

Enfrentamos los desafíos de mejorar los medios y condiciones de vida de la población rural. Disminuir la emigración rural-urbana, particularmente de los pequeños productores, combatir la pobreza rural y promover el desarrollo territorial, son un reto para evitar que nuestros campos se queden vacios y la ciudad colapsada. Enfrentamos el desafío de disminuir la vulnerabilidad de las familias rurales a las amenazas vinculadas a la inseguridad alimentaria. El ejemplo del Cuerno de África es muy claro: no podemos evitar las sequías, pero sí podemos evitar que esas sequías se transformen en hambrunas.

Y existe el desafío relacionado con la necesidad de garantizar sistemas alimentarios y agrícolas más justos y mecanismos de gobernanza mundial fortalecidos. Somos muy débiles en todo lo que respecta a la gobernanza mundial en temas de seguridad alimentaria. Finalmente, es interesante observar como todos esos desafíos tienen una estrecha relación con la sostenibilidad. Las agendas internacionales de la seguridad alimentaria y del cambio climático deben converger.

No podemos hablar de desarrollo sostenible si una de cada siete personas es víctima de la sub-nutrición. El hambriento no milita en sindicatos, no está organizado en lobbies, no tiene partido político y quienes pueden solucionar sus problemas son los que no pasan hambre. La actual crisis es, también, una crisis de valores.